Page 200 - Ciencia Ficción - Selección 01
P. 200

por el hecho que tenazmente me niego a emprender


            la  locura  de  hacer  un  viaje.  Ella  asegura  que  no


            descansará con tranquilidad hasta el día en que yo

            la  acompañe  a  Europa,  a  Carolina  del  Norte,  o  a


            algún otro lejano lugar...


               Ashley se inclinó hacia delante, impaciente, sin ha‐


            cer el menor caso del gesto que le hacía Davenport

            para que se contuviese.


               —Doctor  Urth  —dijo—,  si  usted  nos  ayuda  a


            encontrar el dispositivo y si se logra que funcione,


            entonces  le  aseguro  que  para  nosotros  será  una

            satisfacción liberarle de su fobia contra los viajes y


            haremos posible que acompañe usted a su sobrina,


            gustosamente,  a  cualquier  parte  del  mundo  que


            usted guste.

               Los  saltones  ojos  de  Urth  se  abrieron


            desmesuradamente y durante un par de segundos


            pareció  sufrir  una  fuerte  conmoción.  Pareció  que


            acababa de caer en una trampa peligrosa.

               —¡No! —gritó—. ¡Nada de eso! ¡Nunca!


               Hubo  un  momento  de  silencio  y  luego,  ya


            calmado, el doctor Urth murmuró en tono normal:


               —Permítanme que les explique cuáles son mis ho‐

            norarios.  Si  les  ayudo,  si  ustedes  recuperan  el


            dispositivo y aprenden a usarlo, si el hecho de mi


            ayuda se hace público, entonces mi sobrina caerá


            sobre el Gobierno hecha una furia. Es terriblemente

            terca y es a la vez una mujer de voz chillona que


            sería  capaz  de  organizar  suscripciones  públicas  y







                                                                                                           200
   195   196   197   198   199   200   201   202   203   204   205