Page 205 - Ciencia Ficción - Selección 01
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fama y ayudó al Papa Gregorio XIII a reformar el


            calendario  en  el  año  1582,  ejecutando  todos  los


            enormes  cálculos  que  eran  necesarios.  Este

            astrónomo admiraba mucho a Copérnico, pero no


            aceptaba el punto de vista heliocéntrico del Sistema


            Solar. Se adhería al viejo punto de vista en el que la


            Tierra era el centro del universo.

               »En el año 1650, casi cuarenta años después de la


            muerte  de  este  matemático,  otro  jesuita  trazó  el


            mapa  de  la  Luna,  el astrónomo  italiano  Giovanni


            Battista  Riccioli.  Bautizó  a  los  cráteres  con  los

            nombres  de  astrónomos  del  pasado,  y  como  él


            tampoco  estaba  de  acuerdo  con  Copérnico,


            seleccionó los cráteres más grandes y espectaculares


            para darles los nombres de los que opinaban que la

            Tierra  era  el  centro  del  universo:  Ptolomeo,


            Hipparcus, Alfonso X, Tycho Brahe. El cráter más


            grande que pudo encontrar Riccioli lo reservó para


            su predecesor, el jesuita alemán.

               —Este cráter es en realidad el segundo en tamaño


            de los que se divisan desde la Tierra. El más grande


            es Bailly, que está a la derecha del limbo de la Luna


            y es, por lo tanto, muy difícil verle desde la Tierra.

            Riccioli lo ignoraba, y así recibió el nombre de un


            astrónomo que vivió un siglo más tarde y que fue


            guillotinado durante la Revolución Francesa.


               Ashley  escuchaba  todo  con  gran  impaciencia.

            Finalmente preguntó:


               —¿Qué tiene que ver todo eso con el mensaje?







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