Page 1098 - Seveneves -Neal Stephenson
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que  se  aproximaba,  como  una  pierna  gigante


            dando  una  zancada  a  través  del  cielo,  el  pie


            descendiendo  pero  sin  plantarse  en  el  suelo.  Ni


            siquiera tenía que comprobar los parámetros para



            saber que era el hangar para ella. De todos modos


            hizo  los  cálculos,  en  parte  para  confirmar  su


            suposición y en parte como cortesía a los demás


            aparatos  que  pudieran  estar  dirigiéndose  al


            mismo hangar en ese espacio tan poblado.




                    La  oscuridad  cayó  antes  de  que  llegara.  El


            hangar  era  una  gran  cápsula  hueca  que  colgaba


            del extremo de un cable que, en esos momentos,



            se extendía hacia el espacio. En su otro extremo, a


            miles de kilómetros, había otro hangar igual que


            este,  sirviendo  de  contrapeso.  Los  dos  hangares


            formaban un bolo y cada extremo giraba en torno


            al otro para mantener el cable tenso entre ellos. El


            bolo  orbitaba  la  Tierra  como  cualquier  otro


            satélite,  la  diferencia  residía  en  que  la  altura  de


            esa órbita, así como la longitud del cable, estaban


            diseñadas para que en cada rotación (o según el



            punto  de  vista,  en  cada  zancada  vadeando  el


            cielo) el hangar del extremo inferior se sumergía


            en las capas superiores de la atmósfera y parecía


            flotar,  casi  inmóvil,  durante  un  minuto.  Algo





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