Page 25 - Seveneves -Neal Stephenson
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lo miraron. Doob temió que una bala perdida, o
similar, le hubiese dado a aquel pobre hombre.
Estaba inmóvil, en equilibrio sobre una pierna,
mirando al cielo. Una mujer siguió su mirada y
gritó.
Y Doob se convirtió en uno de algunos
millones, quizá, de personas en el lado oscuro del
planeta que miraban al cielo, sufriendo una
conmoción tan profunda que bloqueaba las partes
del cerebro encargadas de las funciones
superiores… como hablar. Su primera idea, ya
que se encontraban en el gran Los Ángeles, era
que miraba a una pantalla negra de proyección
que habían dejado caer sigilosamente desde el
aire sobre el barrio y que lo que contemplaban era
un efecto especial de Hollywood emitido por un
proyector oculto. Nadie le había informado de
que fuese a pasar algo así, pero quizá se tratase de
una jugada de recaudación de fondos
increíblemente estrafalaria, o puede que
estuvieran haciendo una película.
Cuando recuperó la compostura se dio cuenta
de que un montón de teléfonos emitían sus
cancioncillas electrónicas; también el suyo. Era el
llanto de una nueva era recién nacida.
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