Page 372 - Seveneves -Neal Stephenson
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construir lujosos patios ceremoniales.
En cambio, había un espacio amplio en el
saliente justo antes de la entrada al templo blanco.
Allí esperaban dos arqueros, un chico y una chica,
ambos de veintipocos años, vestidos con lo que
Doob supuso que era el traje tradicional: para el
chico, una túnica que le llegaba a las rodillas, con
una enorme bufanda blanca sobre el hombro y
alrededor de la cintura. La chica, envuelta en una
exquisita tela de colores llamativos, que le
rodeaba la cintura y le caía hasta los tobillos
formando una especie de falda de tubo, con una
chaqueta de seda amarilla por encima, adornada
con muchos collares de turquesas y otras piedras
de colores.
De haber estado allí, Amelia habría apreciado
de un vistazo cien detalles sobre el tejido, el
bordado, las joyas, la caída de la tela y los colores.
Habría embelesado al rey. En Paro se habría
bajado del Land Rover para hacer amistad con los
niños que jugaban al fútbol. Era Amelia, no Doob,
la que debería estar haciendo todo aquello.
Pero Amelia no iba al Arca Nube, y Doob, sí.
El chico y la chica —Dorji y Jigme,
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