Page 375 - Seveneves -Neal Stephenson
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De niño había leído el mito griego de Teseo y
el minotauro, que se fundamentaba en la premisa
de que por alguna razón habían convencido a la
gente de Atenas de elegir siete doncellas y siete
muchachos al azar cada pocos años para ir a Creta
y servir de alimento para el monstruo. Siempre le
había parecido el punto débil de una historia
estupenda. ¿Quién haría algo así? ¿Quién
escogería a sus hijos al azar para enviarlos a
semejante destino?
La gente de Bután, por ejemplo. Y la gente de
Seattle, y la del distrito Canelones del sur de
Uruguay y la del Gran Ducado de Luxemburgo, y
la de la isla Sur de Nueva Zelanda, lugares que
Doob visitaría durante las dos semanas siguientes
para recoger a las doncellas y a los chicos
escogidos al azar. Lo harían si creían que eso iba a
protegerlos.
Como le había dicho Mario, Doob recibió
algunos artefactos de aspecto muy extraño de
manos de monjes igual de raros que, tras recoger
Doob entre las manos las ruedas de oración, los
sutras y las tallas que le ofrecían, le sonreían entre
lágrimas y retrocedían inclinándose.
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