Page 373 - Seveneves -Neal Stephenson
P. 373

respectivamente—  iban  acompañados  de  unos


            curtidos ancianos vestidos de forma similar pero


            más  sencilla;  supuso  que  serían  familiares  o


            lamas.  Las  ruedas  de  oración  giraban,  las



            campanas                  resonaban                 en        el        interior            del


            monasterio, los monjes cantaban.




                    Todos lloraban.




                    Todos se inclinaron ante su rey.



                    Doob  se  alegraba  de  que  Tav  no  hubiese



            llegado hasta allí.




                    Hubo  una  conversación  en  la  lengua  local,


            que  Doob  ni  siquiera  sabía  cómo  se  llamaba.


            Mario,  pasando  del  tono  emotivo  de  lo  que


            sucedía, se movía con rapidez haciendo fotos; se


            arrodillaba e incluso se tumbaba en el suelo para


            poder sacar algún pico o el tejado de un templo


            de fondo de una imagen.




                    Doob,  que  no  tenía  ni  idea  de  lo  que  estaba


            pasando, no podía apartar la vista de los rostros



            de  los  ancianos,  que  hacían  lo  posible  por  no


            desmoronarse  en  presencia  de  su  monarca,  pero


            que,  claramente,  sufrían  un  tremendo  dolor


            emocional  al  prepararse  para  despedirse  para


            siempre de Dorji y Jigme. Doob pensó que era casi


                                                                                                         373
   368   369   370   371   372   373   374   375   376   377   378