Page 533 - Seveneves -Neal Stephenson
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de  alguien  que  quisiese  empezar  una  familia.  El


            ambiente  allí  era  de  una  frialdad  industrial  que


            casi daba risa; pero, por la misma razón, esperaba


            que para los nuevos fuese un estímulo.




                    Los nuevos que se presentaron a tiempo para



            su cita. Habían llegado varias horas antes, en una


            cápsula  enviada  desde  Cabo  Cañaveral:  tiempo


            de  sobra  para  que  hiciese  efecto  la  medicación


            contra el mareo y para que recuperasen un poco


            la  compostura.  Se  trataba  de  un  pequeño  grupo


            de  Filipinas:  un  científico  que  trabajaba  en


            variedades del arroz modificadas genéticamente,



            una  socióloga  que  había  estado  trabajando  con


            marineros  filipinos  que  se  pasaban  la  vida  a


            bordo  de  buques  de  carga  —se  suponía  que


            trabajaría con Luisa— y un par de arquinos que, a


            juzgar  por  su  aspecto,  pertenecían  a  grupos


            étnicos tan diferentes entre sí como los islandeses


            de  los  sicilianos.  Uno  de  ellos  cargaba  con  la


            inevitable  nevera  portátil.  Moira  sabía  muy  bien


            —porque lo hacía al menos una vez al día— que



            contendría semen, óvulos y embriones recogidos


            de donantes de todo el país de origen, en este caso


            Filipinas. La aceptó con toda la ceremonia, como


            un  hombre  de  negocios  japonés  recibiendo  una





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