Page 537 - Seveneves -Neal Stephenson
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hasta el siguiente módulo. Allí apenas había sitio
para ella y el doctor Andrada. Los leds blancos se
encendieron automáticamente. Colgado de la
pared había un sencillo cinturón de nailon con
forma de red que sostenía algunos pequeños
aparatos electrónicos. Moira lo cogió y se lo pasó
por la cintura.
Habría atravesado la escotilla por el lado cenit
del módulo. Las aberturas de babor y estribor las
habían sellado con escudos redondos de plástico.
Cada uno tenía una manija que salía del centro.
La más cercana a Moira era la de babor, así que la
agarró, presionó para soltar un cerrojo y luego
apartó el escudo.
El doctor Andrada se estremeció ante el aire
frío que entró en el módulo. Miraban un tubo
recto de unos diez metros de longitud, con
tamaño suficiente para que una persona pudiese
trabajar con comodidad, o para que dos pudiesen
pasar si no les importaba rozarse. Las paredes
estaban cubiertas por filas perfectas de escotillas
más pequeñas, como del ancho de una mano
humana, cada una con su propia manija. Cientos.
En las más cercanas a la entrada se exhibían
etiquetas y códigos de barras impresos a
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