Page 586 - Seveneves -Neal Stephenson
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por todas, dejó el dial de la radio en Notre Dame,
donde celebraban una Vigilia por el Fin del
Mundo; iban a seguir hasta que la catedral cayese
convertida en ruinas sobre la cabeza de los
intérpretes y acabase con toda vida entre los
restos del edificio. No podía verlo, porque el
ancho de banda de vídeo era escaso, pero se lo
imaginaba: la Orquesta Filarmónica de Radio
Francia, con sus secciones aumentadas con los
músicos más prestigiosos del mundo francófono,
todos vestidos de etiqueta, trajes de baile y tiaras,
tocando continuamente por turnos, interpretando
algunos clásicos de siempre pero con especial
énfasis en el repertorio sagrado: misas y
réquiems. Entre la múscia se colaba algún golpe y
supuso que sería el estallido sónico de algún
bólido. En la mayoría de los casos los músicos no
dejaban de tocar. Alguna vez una cantante se
saltaba una nota. Cuando había un estallido
especialmente grande, provocaba gritos y aullidos
de terror entre el público que se mezclaban con el
estruendo de las vidrieras rotas que llovían sobre
el suelo de piedra de la catedral. Pero en general,
la música sonó dulcemente, hasta que dejó de
sonar. Luego nada.
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