Page 87 - Seveneves -Neal Stephenson
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había comunicado que jamás regresarían a casa—


            había programado varios de los robots —los que


            disponían  de  herramientas  de  corte  más


            efectivas—  para  agrandar  ese  hueco.  Quizá



            tuviese una premonición de lo que iba a suceder;


            o  puede  que  solo  estuviera  haciendo  su  trabajo;


            los  robots  mineros  tendrían  que  disponer  de  la


            capacidad  de  realizar  actividades  programadas


            como  cavar  túneles  en  la  roca  y  ya  era  hora  de


            ponerse a experimentar con esas tareas.




                    Tras la conferencia en la Banana, Dinah había


            vuelto  al  taller  y,  como  alternativa  a  pasarse  la



            noche  llorando  y  sacar  la  cabeza  por  la  esclusa,


            alteró el programa que seguían los robotitos y les


            indicó  que  curvasen  el  túnel,  torciéndolo


            lentamente  a  medida  que  penetraba  en  el


            asteroide. Hasta ese momento los robots se habían


            movido directamente frente a ella y podía mirar,


            por el ventanuco de cuarzo, al hueco del tamaño


            de un melón y, directamente, al interior del túnel


            que  taladraban.  Cuando  lo  hacía,  tenía  que



            ponerse  una  máscara  de  soldadura  porque  los


            robots  cortaban  usando  arcos  de  plasma  que


            emitían una brillante luz púrpura que le hubiese


            achicharrado los ojos. Pero para cuando llegaron





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