Page 84 - Seveneves -Neal Stephenson
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consejo  —dijo  Dinah—.  Pero  en  algún  momento


            tendrás  que  moverte.  —Junto  a  la  cabeza  de


            Dinah  pasó  un  paquete  de  semillas  de  pepino


            marcado  en  cirílico.  Lo  cogió  en  el  aire.



            Aprovechando que estaba cerca, alargó la mano—


            . Me llamo Dinah —se presentó.




                    —Yo,  Rhys  —extendió  la  mano  mientras


            miraba,  rígido,  al  frente,  como  le  habían  dicho.


            Pero, como suelen hacer la mayoría de los machos


            humanos,  dejó  que  los  globos  oculares  girasen


            hacia ella para examinarla y movió la cabeza para


            poder examinarla mejor.




                    —Vas a lamentarlo —dijo.




                    —¡Ay, Dios! —exclamó.




                    —Tienes  unos  minutos  antes  de  que  salga


            todo. Venga, te buscaré una bolsa.




                    DURANTE  UNA  DE  LAS  RECIENTES


            NOCHES DE INSOMNIO, Dinah se había sentido


            preocupada  por  los  transistores.  La  tecnología



            moderna de semiconductores había encontrado la


            forma  de  fabricarlos  muy  pequeños;  tan


            pequeños,  que  un  único  impacto  de  rayos


            cósmicos podía destruirlos, lo cual no importaba


            mucho  en  la  superficie,  porque  tampoco  pasaba


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