Page 941 - Seveneves -Neal Stephenson
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ser consciente de cómo se puede interpretar eso.
La expresión de la cara de Camila dejó claro
que la idea de que se pudiera interpretar de
alguna manera no se le había pasado por la
cabeza. Ni siquiera comprendía a qué se refería
Ivy.
—Querida —dijo Luisa—, la gente va a decir
que eres una espía que se ofreció voluntaria para
quedarse.
Camila alzó un puño cerrado y lo abrió para
dejar ver una pequeña caja de plástico, con la
cinta adhesiva todavía colgando.
—El micro de Julia —dijo—. Estaba aquí.
Nadie acababa de creerlo.
—Me invitó a cenar en la Casa Blanca —dijo
Camila—. Me ayudó a escoger vestido. Me
presentó a generales, embajadores, estrellas de
cine. Me escribió cartas con el membrete de la
Casa Blanca. Yo estaba… estaba enamorada de
ella. Podéis llamarme ingenua si os parece. Vale.
Fui una ingenua. Hasta esta mañana. De pronto lo
comprendí todo. Me di cuenta de con quién
estaba tratando. Ahora la odio. Y me odio a mí
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