Page 1026 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Después de intercambiar más humor negro
sobre si debían pagar las facturas antes de irse,
y qué propina se debía dar a un botones que
venía hacia ti blandiendo un cuchillo, llegaron a
la conclusión de que sería más seguro salir por
la cocina. Media docena de Puños estaban
tendidos en el suelo, y sus cuerpos estaban
destrozados por marcas de ralladores. Al llegar
a la salida encontraron a otros dos clientes,
ambos israelíes, mirándolos con la vista fija que
implicaba la presencia de pistolas craneales.
Segundos después, se les unieron dos zulúes
consultores de administración que llevaban
largos bastones telescópicos con nanocuchillas
en los extremos. Los usaban para destruir todas
las luces a su paso. Le llevó a Cari un minuto
entender el plan: estaban a punto de meterse en
un callejón a oscuras y necesitarían la visión
nocturna
La puerta comenzó a temblar en el hueco
produciendo un estampido tremendo. Cari se
adelantó v atisbo por la mirilla; era un par de
chicos de la calle atacándola con un hacha de
incendios. Se alejó de la puerta, colocándose el
rifle sobre el hombro, cargó una bala y disparó a
través de la puerta, apuntando lejos de los
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