Page 1031 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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superficie de la multitud. Cari respiró profunda‐
mente, exhaló con cuidado y apretó el gatillo. El
rifle le golpeó el hombro, y al mismo tiempo vio
el rifle del francotirador caer de la ventana,
girando sobre sí mismo, el rayo láser barriendo
el humo y el vapor como la línea de una pantalla
de radar.
Todo aquello probablemente había sido una
mala idea; si cualquiera de los otros
francotiradores había visto su acto, querrían
deshacerse de él, cualquiera que fuese su
afiliación. Cari cargó de nuevo y dejó que el rifle
le colgase de la mano, apuntando hacia la calle,
donde no sería tan evidente. Las puntas del
bigote de Spence se agitaban mientras él
continuaba con su interminable e imperturbable
charloteo; Cari no podía oír ni una palabra pero
asentía para darle ánimo. Ni siquiera el
neovictoriano más literal podía creerse
seriamente lo de mantener la compostura sin
demostrar que uno está asustado; Cari
comprendió que eso ahora se hacía con un
asentimiento y un guiño. Aquélla no era la
forma del coronel Spence de decir que no estaba
asustado; era más bien un código, una forma de
salvar la cara mientras admitía que estaba
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