Page 1037 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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celestes que avanzaba. Los pocos chinos, lo
suficientemente locos para permanecer a lo
largo de la orilla, respetando su edad y posible
locura se apartaron para dejarle paso.
Las negociaciones sobre el barco parecían
haber encontrado algunas dificultades. Cari
podía ver hoplitas individuales saltando dos o
tres pisos en el aire, entrando con los puños por
delante en las ventanas del Hotel Cathay.
La abuela bóer se abrió paso hacia delante
hasta estar en medio del Bund. El líder de la
columna de celestes se adelantó, cubriéndola
con algún tipo de arma de proyectiles colocada
en un brazo del traje y le indicó con el otro que
se apartase. La mujer bóer se puso cuidado‐
samente de rodillas en medio del camino, unió
sus manos para rezar e inclinó la cabeza.
Entonces se convirtió en una perla de luz
blanca en la boca de un dragón. En un instante
la perla creció hasta el tamaño de una nave aé‐
rea. Cari Hollywood tuvo la presencia de ánimo
para cerrar los ojos y volver la cabeza, pero no
tuvo tiempo de echarse al suelo; la onda de
choque se encargó de eso, aplastándole tan
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