Page 1035 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 1035
Shanghai durante el gradual asalto de los Puños.
Así que, cuando llegaron al agua, encontraron
miles de personas con botes, deseosas de
realizar negocios. Pero como señaló
correctamente el líder bóer, sería un suicidio
separar al grupo en varios botes pequeños y sin
potencia; los Puños pagaban buenas
recompensas por las cabezas de los bárbaros.
Era mucho más seguro esperar una de las
grandes naves del canal para ir al otro lado, en
cuyo caso podrían llegar a un acuerdo con el
capitán y subir a bordo como grupo.
Varias naves, desde yates a motor hasta
traineras, ya competían por ser la primera en
llegar a un acuerdo, abriéndose paso
inexorables a través de la masa orgánica de
pequeños botes que ocupaba la orilla.
Un golpe rítmico había comenzado a resonar
en los pulmones. Al principio parecían
tambores, pero al acercarse se convirtió en el
sonido de cientos o miles de voces humanas que
cantaban al unísono: «¡Sha! ¡Sha! ¡Sha! ¡Sha!».
Nanjing Road comenzó a vomitar una gran
multitud de personas arrojadas al Bund como
los gases expulsados por un pistón. Se
1035

