Page 486 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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parecía simplemente una batalla en una con‐
frontación de proporciones épicas, había
desterrado todas las preocupaciones menores,
corno guardar la puerta, de la esfera de atención de
los combatientes, y, por tanto, fue el condestable el
primero que vio a Nell y Harv.
—¡Idos de aquí! —gritó animado, agitando el
desplantador hacia la parte baja de la colina—. ¡No
tenemos trabajo para gente como vosotros hoy! Y
todos los compiladores de materia gratuitos están
en la costa.
El efecto de esa noticia en Harv fue contrario al
que el condestable había pretendido, porque daba
a entender que en ocasiones había trabajo para
alguien como él. Se adelantó alerta. Nell se
aprovechó de eso para escaparse de su espalda.
—Perdóneme, señor —dijo—, no estamos aquí
buscando trabajo ni cosas gratuitas, sino para
encontrar a alguien que pertenece a esta phyle.
El condestable se arregló la túnica y se cuadró de
hombros ante la aparición de aquella niñita, que
tenía aspecto de tete pero que hablaba corno una
vicky. La sospecha dejó paso a la benevolencia, y
deambuló hacia ellos mientras gritaba algún
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