Page 515 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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cuervos, águilas y lobos entremezclados en una
madeja orgánica. El agua estaba terriblemente fría
entre sus piernas, y tuvo que tragar aire un par de
veces, pero la mujer seguía caminando; ahora el
agua estaba por encima de su cintura, y el pelo
flotaba a su alrededor, por lo que las imágenes
translúcidas volvieron a ser legibles. Luego se
desvaneció bajo una ola de dos metros de alto.
La ola tiró a Hackworth de espaldas y lo arrastró
un trecho, agitando los brazos y las piernas.
Cuando recuperó el equilibro, se quedó sentado
unos momentos, dejando que olas más pequeñas
abrazasen su cintura y pecho, esperando a que la
mujer saliese a respirar. Pero no lo hizo.
Allí abajo había algo. Se puso de pie y se metió
directamente en el océano. Justo cuando las olas le
tocaban la cara, sus pies chocaron con algo duro y
suave que cedió bajo su peso. Fue succionado hacia
abajo cuando el agua entró en un vacío
subterráneo. La abertura se cerró sobre su cabeza,
y de pronto volvía a respirar aire. La luz era
plateada. Estaba sentado en agua hasta el pecho,
pero desapareció con rapidez, eliminada por algún
sistema de bombas, y se encontró mirando a un
largo túnel plateado. La mujer bajaba por él, a un
tiro de piedra de él.
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