Page 511 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 511
recorrido ese camino en velocípedo. No había
notado antes la enloquecedora profusión del
lugar, donde cada persona parecía pertenecer a un
grupo étnico propio, cada uno con su propio
vestido, dialecto, secta y pedigrí. Era como si,
tarde o temprano, cada parte del mundo se
convirtiese en la India y, por tanto, dejase de
funcionar con sentido para los racionalistas
cartesianos como John Percival Hackworth, su
familia y amigos.
Poco después de atravesar el Aeródromo
llegaron al Parque Stanley, una península
protegida de varias millas de circunferencia que
había sido, gracias a Dios, cedida al Protocolo y
conservada como había sido siempre, con los
mismos pinos y cedros rojos cubiertos de moho
que siempre habían crecido en la zona. Hackworth
había estado allí algunas veces y tenía una vaga
idea de la distribución: restaurantes por aquí y allá,
senderos por la playa, un zoo y acuario, campos de
juego públicos.
Secuestrador lo llevó en un agradable paso largo
por una playa de guijarros y luego abruptamente
subió una cuesta, cambiando para ese propósito a
un paso que no había usado nunca ningún caballo
real. Las piernas se acortaron, y subió seguro con
511

