Page 626 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Me han dicho que algo así es imposible.
—Es más adecuado hablar en términos
probabilísticos —dijo el señor Beck. Su
acento era más de Oxford que otra cosa, con
un deje jamaicano, y una dureza que debía
algo a la India.
—Entonces, astronómicamente improbable —
dijo Miranda.
—Ahí lo tiene —dijo el señor Beck.
Ahora, de alguna forma, la pelota estaba en el
campo de Miranda.
—Si han encontrado una forma de derrotar a
la probabilidad, ¿por qué no van a un ractivo de
Las Vegas y ganan una fortuna?
En realidad el señor Beck y el señor Oda
parecían más divertidos por esa salida de lo que
ella había esperado. Eran capaces de disfrutar de
la ironía. Aquélla era una buena señal en la casi
insoportable avalancha de señales negativas que
había estado recibiendo hasta ahora.
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