Page 709 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 709
Napier pareció impaciente por primera vez.
—Por Dios, hombre, sabemos lo que hacemos.
Esas partículas tenían dos funciones: extenderse
por el intercambio de fluidos corporales e
interaccionar unas con otras. Una vez que lo
entendimos, la única elección ética que nos
quedaba era decírselo a su mujer.
—Por supuesto. Tiene razón. De hecho, le doy
las gracias —dijo Hackworth—. Y no me es
difícil entender los sentimientos de Gwen sobre
compartir fluidos corporales con miles de
Tamborileros.
—No debe ser muy duro consigo mismo —
dijo Napier—. Hemos enviado exploradores
allá abajo.
‐¿Sí?
—Sí. A los Tamborileros no les importa. Los
exploradores contaron que los Tamborileros se
comportaban de forma muy similar a la gente
en los sueños. «Límites del ego muy poco
definidos» fue la frase, según recuerdo. En
cualquier caso, su comportamiento allá abajo no
709

