Page 712 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Se preparó algo de té y bocadillos, y los llevó


              en una cesta hasta el prado, donde le gustaba


              sentarse  entre  las  flores  y  leer.  La  casa  del


              condestable Moore era un lugar melancólico sin


              el  condestable,  y  ya  habían  pasado  varias


              semanas sin verlo. Durante los últimos dos años


              lo habían requerido por negocios cada vez más


              a menudo, desapareciendo (como suponía) en el


              interior  de  China  durante  días,  luego  durante


              semanas, regresando deprimido y cansado para


              encontrar solaz en el whisky, que consumía en


              cantidades sorprendentemente moderadas pero


              con terrible concentración, y en recitales de gaita


              a  medianoche  que  despertaban  a  todos  en


              Dovetail y a algunos durmientes sensibles en el


              Enclave de Nueva Atlantis.





                  Durante  su  viaje  desde  el  campamento  del


              Ejército Ratonil hasta el primero de los castillos,


              Nell  tuvo  que  usar  todas  las  habilidades  que


              había  aprendido  en  sus  sueños  de  viaje


              alrededor de Tierra Más Allá: luchó con un león


              de montaña, evitó a un oso, vadeó corrientes,


              encendió  fuegos,  buscó  refugios.  Para  cuando


              Nell  había  llevado  a  la  Princesa  Nell  a  las


              antiguas puertas cubiertas de moho del primer


              castillo, el sol brillaba horizontalmente sobre el


                                                                                                     712
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