Page 731 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Tarde o temprano, el duque se pondría algo
nervioso. Pero él siempre era terriblemente
paciente cuando ella repetía por vigésima vez
«¿Podrías explicármelo de nuevo con otras pala‐
bras? Todavía no lo entiendo». Por supuesto, por
lo que sabía, él estaba arriba golpeando las
paredes hasta que le sangraban los nudillos y
simplemente pretendía ser paciente con ella. Un
hombre que había estado encerrado en una torre
durante años habría aprendido a ser ex‐
tremadamente paciente.
Intentó enviarle poesía. Él le respondía con
comentarios encantadores, pero se negó a enviar
algún poema propio, diciendo que no eran lo
suficientemente buenos para ponerlos en el
metal.
En el vigésimo día en el calabozo, la Princesa
Nell abrió finalmente la cerradura. En lugar de
escapar inmediatamente, se volvió a encerrar
dentro y meditó su siguiente movimiento.
Si el duque era humano, debería notificárselo
para poder planear su huida. Debía descubrir la
identidad del duque antes de realizar su
siguiente movimiento.
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