Page 733 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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La respuesta llegó demasiado pronto, y era la


              misma de siempre: «Envidio tu habilidad con las


              palabras. Ahora, si no te importa, volvamos a


              centrarnos  en  el  funcionamiento  interno  de  la


              máquina de Turing.»







                  Nell lo había hecho de la forma más obvia en


              que  se  había  atrevido,  y  el  duque  no  había


              entendido  el  mensaje.  Debía  de  ser  una


              máquina.





                  ¿Por qué el engaño?





                  Claramente, el duque mecánico deseaba que


              ella aprendiese sobre las máquinas de Turing.


              Es decir, si podía decirse que una máquina de‐


              seaba algo.





                 Debía de haber algo mal con la programación


              del  duque.  Él  sabía  que  había  algo  mal  y


              necesitaba un humano para arreglarlo.





                 Una vez que Nell había descubierto esas cosas,


              el resto de la historia del Castillo Turing fue fácil


              de deducir. Salió con cuidado de su celda y a


              escondidas exploró el castillo. Los soldados rara




                                                                                                     733
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