Page 732 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Le envió otro poema.
Al amor griego entregó su corazón
su padre, corona y nación.
Descansaron en Naxos.
Se despertó sola en la playa
con las velas de la nave de su amado bajando
por la lenta curva de la tierra. Ariadna
se desmayó sobre la arena revuelta
y soñó con su hogar. Minos no la perdonó
y sosteniendo diamantes en las bolsas de sus
ojos
la arrojó al interior del Laberinto.
esa vez estaba, sola. Vagó, por una selva
de oscuridad durante muchos días
hasta que regresó a su memoria.
Todavía corría por todo el lugar.
Lo recogió en sus dedos
levantándolo del suelo
formando un lazo
lo borró.
El lazo fue un regalo para aquel que la había
aprisionado.
Ciego por las lágrimas, él lo leyó con sus
dedos
y abrió sus brazos.
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