Page 753 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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tuvo que agarrarse al pasamanos con una mano
para mantener el equilibrio. Se quedó congelada
allí durante unos minutos, intentando resistir la
tentación de volverse, y finalmente se rindió. Su
expresión era de perfecto desprecio mezclado
con fascinación.
—Por favor, ejerza su función —dijo
Hackworth—, y evite los histrionismos
vulgares.
Amelia, sorprendida, subió corriendo la
escalera con la tarjeta manchada. A eso siguió
mucha conmoción apagada en el piso de arriba.
Después de unos minutos, Amelia se aventuró
hasta el descansillo y pidió a Hackworth que se
pusiese cómodo en el salón. Lo hizo, notando
que en su ausencia, Gwendolyn se las había
arreglado para consumar todas sus estrategias
de compra de muebles a largo plazo que había
estado planeando durante tanto tiempo los
primeros años de su matrimonio. Las mujeres y
viudas de los agentes secretos en Defensa del
Protocolo podían confiar en que se las cuidase
bien, y Gwen no había permitido que el salario
de Hackworth se quedase inactivo cogiendo
polvo.
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