Page 755 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Gracias por esa consideración.





                 —Me gustaría que supiese, señorita Lloyd, que


              entiendo  los  pasos  que  ha  tomado  para


              asegurarse  un  divorcio  y  que  no  le  guardo


              rencor por ese hecho.





                 —Es bueno saberlo.





                 —También  debería  saber  que  cualquier


              comportamiento  en  que  estuviese  implicado,


              tan inexcusable como fuese, no fue motivado por


              un rechazo hacia usted o nuestro matrimonio.


              No fue, en realidad, una reflexión en absoluto


              sobre usted, sino más bien una reflexión sobre


              mí mismo.





                 —Gracias por clarificar ese punto.





                 —Comprendo  que  cualquier  esperanza  que


              pudiese albergar de recuperar nuestra antigua


              relación,  aun  siendo  sincera,  es  fútil,  y  no  la


              molestaré más a partir de hoy.





                 —No puedo decirle lo que me tranquiliza oír


              que          usted            entiende               la        situación              tan


              perfectamente.


                                                                                                     755
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