Page 844 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Quizá buscaban al coronel Napier. Pero era
más probable que hubiesen decidido atacar
aquel lugar por su valor simbólico como re‐
ducto de decadencia bárbara.
La señorita Braithwaite y Lotus ya habían
soltado al coronel Napier, y éste se estaba
poniendo los pantalones.
—Que no estemos todos muertos implica que
no están usando métodos nanotecnológicos —
dijo profesionalmente—. Por tanto, podemos
asumir que este ataque tiene su origen en una
célula local de bajo nivel. Los atacantes
probablemente creen en la doctrina de los
Puños de que son inmunes a las armas. Nunca
hace daño, en esas situaciones, demostrarles lo
contrario.
La puerta de la habitación de Napier saltó por
los aires, con las astillas de madera rubia
esparciéndose por el suelo. Nell miró, como si
viese una vieja película, cómo el coronel Napier
sacaba el sable de caballería ridículamente
brillante de su funda y lo pasaba por el pecho
del Puño atacante. Éste cayó de espaldas sobre
otro, creando una confusión momentánea.
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