Page 849 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Nell  se  hubiese  sentido  deslumbrada  por  el


               coronel Napier si recientemente no lo hubiese


               visto atado a un soporte. Aun así, había algo en


               esa misma contradicción que hacía que él y por


               extensión  todos  los  hombres  Victorianos  le


               resultasen fascinantes. Vivían una vida de casi


               completa  negación  emocional;  una  forma  de


               ascetismo tan extrema como la de un anacoreta


               medieval.  Pero  tenían  emociones,  las  mismas


               que  los  demás,  y  sólo  las  dejaban  fluir  en


               circunstancias cuidadosamente seleccionadas.





                 Napier empaló calmosamente a un Puño que


              había tropezado y se había caído, luego prestó


              atención a un nuevo antagonista, un personaje


              formidable  realmente  hábil  con  la  espada.  El


              duelo  entre  las  artes  marciales  de  Oriente  y


              Occidente se desarrolló de un lado a otro del


              suelo  del  vestíbulo,  ambos  combatientes


              mirándose  a  los  ojos  e  intentando  intuir  los


              pensamientos del otro y su estado emocional.


              Los ataques, paradas y respuestas, cuando se


              producían,  eran  demasiado  rápidos  para


              entenderse.









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