Page 988 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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pequeña sala en una esquina del piso donde las
chicas se sentaban, tomaban el té, se cepillaban
el pelo y miraban viejos pasivos. Ahora estaba
vacía, las luces estaban apagadas, y las ventanas
de la esquina mostraban un vasto panorama: al
nordeste, las luces de Nueva Chusan y las
concesiones nipona e indostánica a unos
kilómetros de la costa, y las partes exteriores de
Pudong. La parte baja de Pudong estaba
alrededor, con sus flotantes rascacielos
mediatrónicos como bíblicos pilares de fuego.
Al nordeste estaba el río Huangpu, Shanghai,
sus suburbios, y más allá los asolados distritos
del té y la seda. Ahora allí no ardía ningún
fuego; las líneas de Toma habían sido quemadas
hasta el mismo límite de la ciudad, y los Puños
se habían detenido en el borde y se habían
sentado a buscar una forma de penetrar los
restos de la red de seguridad.
Los ojos de Nell fueron hacia el agua. La parte
baja de Pudong ofrecía el paisaje urbano
nocturno más espectacular jamás concebido,
pero siempre se descubría mirando más allá,
fijándose en el Huangpu, o el Yangtsé al norte,
o la curva del Pacífico más allá de Nueva
Chusan.
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