Page 992 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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tallado, que no permitía que pasase luz desde los
cielos. La luz que veía debía de venir del fondo.
Llegando con cuidado al borde del
acantilado, vio que su suposición era cierta. El
océano, la única constante en todo el mundo, el
lugar, de donde había venido de niña, de donde
había crecido Tierra Más Allá a partir de las
semillas del Rey Coyote, y en el que se había
disuelto, el océano estaba vivo. Desde la partida
del Rey Coyote, la Princesa Nell se había
considerado completamente sola en el mundo.
Pero ahora vio ciudades de luz bajo las olas y
supo que sólo estaba sola por propia elección.
—La Princesa Nell se sacó el camisón por
arriba, dejando que el viento frío recorriese su
cuerpo y se llevase la prenda —dijo Nell—.
Luego, respirando con profundidad y cerrando
los ojos, dobló las piernas y salto al espacio.
Leía sobre cómo las olas iluminadas se habían
alzado hacia ella cuando de pronto la
habitación se llenó de luz. Miró hacia la puerta,
pensando que alguien había entrado y la había
encendido, pero estaba sola y la luz parpadeaba
sobre la pared. Volvió la cabeza hacia el otro
lado.
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