Page 569 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
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           como a los indios que no estaría en poder de nadie, ni siquiera

           de Nuestro Señor, alterar lo que está escrito.


                  Que por ello padeció un gran temor de que dicha crónica


           no sólo pudiera actuar en detrimento de la posición de la que

           gozaban los españoles en Yucatán, sino, una vez traducida a

           la  lengua  castellana,  trastornar  el  corazón  de  todos  los


           católicos  de  Europa,  y  que  por  ello  se  decidió  a  destruirlo.

           Que, sin embargo, no quiso hablar de la existencia de ese libro


           satánico  en  presencia  de  otras  personas,  y  que  además  no

           sabía cuál sería su apariencia ni dónde podría encontrarlo.


                  Que,  a  continuación,  fray  Diego  de  Landa  convenció  a

           otros monjes, así como al gobernador y varios oficiales, de que


           la fe de los indios en Jesucristo y la Santa Virgen María había

           de ser tan superficial como las aguas que bañan las costas del

           propio Yucatán, mientras los sacerdotes del lugar poseyeran


           todavía manuscritos e ídolos. Que le sirvió como pretexto un

           incidente  en  el  que  fray  de  Landa  descubrió  esculturas


           paganas  manchadas  de  sangre,  a  las  que,  según  toda

           apariencia, los indios de Maní habían ofrecido sacrificios.


                  Que envió expediciones a todos los poblamientos indios


           circundantes y que éstas se adueñaron de los libros indios que

           allí se encontraban, así como de las imágenes de madera y de

           todas las otras cosas que los paganos empleaban en el servicio


           a sus ídolos. Que se les ordenó a todos ellos transportar hasta

           Maní todo aquello de lo que se hubieren incautado, y, en el




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