Page 110 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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CAPITULO SEIS
Las estrellas brillaban en un cielo que iba
palideciendo. Pronto se disolverían todas, cuando
aumentase la luz. Yo estaba recostado en el puente
del Estrella de Trieste, mirando el cielo. Yo mismo me
había disuelto.
Me di la vuelta lentamente, y luego me puse en
pie. El carguero navegaba, a pesar de su notable
inclinación hacia estribor, introduciéndose en el
continente, hacia el corazón de África, siguiendo el
Trópico de Capricornio por tierra; nuestra quilla
cortaba el lecho de rocas, las hélices giraban en lo
profundo de un mar sólido de arcilla. Mi cabeza se
aclaró y vi la situación tal como era realmente: el
barco destruido, encallado en aguas bajas, la
playa..., la playa que se confundía con el desierto y
seguía siendo playa, cientos de kilómetros tierra
adentro.
Los instrumentos en el puente aún
funcionaban, al menos algunos de ellos. Fue su
sonido, más que ninguna otra cosa, lo que me había
proporcionado la ilusión de que aún estábamos en
el mar. Pensé en las cubiertas inferiores. Los
aparatos automáticos seguirían allí, haciendo su
trabajo como si nada hubiese sucedido.
Instintivamente miré los tableros del motor nuclear.
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