Page 105 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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Ellos no me torturaron. En aquellas
circunstancias me era más fácil hacerlo yo mismo.
Me preguntaba sin cesar, cómo pude haber llegado
a actuar como lo hice
Aquí venía una pila de páginas que escribí
sobre la mente, pero es mejor que nos limitemos al
cuerpo
Un día vino un guardia. Me arrojó un par de
pantalones y me sacó rápidamente de la celda Tuve
que vestirme como pude mientras caminaba. En
lugar de llevarme a la sala de interrogatorios, como
habían hecho antes, me sacó del edificio, donde otro
guardia me tomó en custodia, el que me registró —
o sea, dejó una impresión de su copia retiniana,
como se hacía a veces en las ciudades—, en una
época anterior, supongo que hubiera firmado un
papel aceptándome como su prisionero
Me obligó a entrar en un pequeño vehículo de
patmes,
que puso de inmediato en movimiento.
Recuerdo haber mirado hacia arriba y haber visto
un gran escudo marrón y negro en el que
centelleaba la humedad, en lugar del cielo. Al
principio pensé que se trataba de una nube muy
baja. Mi mente estaba confundida; necesité un buen
rato para comprender que era una imagen de la
ciudad que nunca veían los ciudadanos honorables:
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