Page 106 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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su poderoso bajo vientre de metal. En el estado en

               que me encontraba, el espectáculo me desmoralizó

               por completo; me sentí aplastado.


                      Fui llevado a la presencia del Granjero.

                      En  ese  momento  pensé  que  era  la  cosa  más

               terrible que podía sucederme. El Granjero era una


               leyenda; era quien provocaba todos nuestros males,

               era el Mal Encarnado... Y de pronto me encontré en

               una pequeña oficina desnuda frente a él.


                      —Siéntese en esa silla y deje de temblar —me

               dijo.


                      ¿Cómo  había  imaginado  su  aspecto?  ¿Había

               imaginado  sus  colmillos,  un  cuerpo  como  una

               montaña? Era pequeño, delgado y tenso. Aunque su


               cabello era blanco, tenía una pequeña barba negra,

               y sus cejas también eran negras. Su nariz era larga y


               aquilina; su boca, firme. Esos rasgos se convirtieron

               de  inmediato  en  mi  mente,  en  los  rasgos  de  la

               muerte.


                      Me  observó  con  atención  y  luego  apretó  un

               botón.  Apareció  una  mujer,  a  la  que  le  pidió  que

               trajera  una  manta.  Hasta  que  ella  regresó,


               permaneció en su sitio, contemplándome sin decir

               una palabra. Bajé la cabeza pues no podía soportar

               su mirada. Cuando llegó la manta se puso de pie y


               la echó sobre mis hombros.

                      —Abríguese —me dijo.


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