Page 126 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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cuales parecían crecer directamente del suelo. Pero

               el  suelo  era  de  cemento  desnudo,  y  en  algunas

               partes  mostraba  los  cables  que  corrían  por  el


               subsuelo.  Caballetes  de  carpinteros  obstruían  el

               paso,  y  contra  un  muro  de  mosaicos  se  apilaban

               paneles aislantes. Las escaleras estaban lujosamente


               alfombradas,  aunque  las  herramientas  de  los

               decoradores,  dispersas  contra  las  balaustradas,

               echaban a perder el efecto buscado.


                      Tres  hombres  fumaban  sentados  o  apoyados

               contra  pilares  ornamentales  cuando  nosotros


               pasamos;  no  nos  prestaron  atención.  Fuimos

               conducidos  al  primer  piso  y  allí  nos  separaron.

               Thunderpeck fue introducido por una puerta y yo


               por otra. El hombre que nos había recogido en el

               desierto vino a mi cuarto conmigo.


                      Con  evidente  disgusto  deslizó  sus  manos  por

               mis ropas, sacando todo lo que encontraba en mis

               bolsillos  y  arrojándolo  a  una  bolsa  que  había


               colocado  sobre  una  mesilla  lateral.  Impotente,  vi

               que las extrañas cartas de Justine eran arrojadas a

               la bolsa.


                      Cuando el sujeto me hubo desprovisto de todo,

               se inclinó solemnemente ante mí.

                      —Espéreme un momento; de inmediato estaré


               de vuelta —y tras esas palabras, tomó la bolsa y se

               marchó; me dejó encerrado.


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