Page 159 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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Una vez que hube dado la vuelta al corredor, me
encontré ante una puerta sobre la que se leía un
pequeño cartel con tres palabras:
PETER MERCATOR Inglaterra
Miré a mi alrededor, incómodo, y vi en el
restaurante a los cuatro hombres a los que había
robado, aún comiendo y bebiendo. Sin duda, eran
dignatarios visitantes en la inauguración de Walvis
Bay, o bien habían venido a engrasar un eje en
particular. Pensé en la vieja injusticia, tan vieja como
el hombre, que hacía que ellos vivieran tan bien
mientras las personas a las que se suponía que
representaban, languidecían en los límites de la
vida y la muerte, a causa de las medias raciones.
Cuando golpeé la puerta de Mercator, una voz
firme dijo: ʺAdelanteʺ.
Al entrar, me encontré en un pequeño
vestíbulo con varias puertas; una de ellas estaba
abierta, pude ver que daba a un cuarto con un
balcón y vista al mar. Sentado en el brazo de una
butaca estaba un hombre pequeño y tenso. Me
adelanté hacia él, hipnotizado. Su cabello era
blanco, su rostro pálido, sus cejas y barba negras,
aunque estriadas de blanco. A pesar de que le había
visto una sola vez en mi vida, nunca podría haber
olvidado aquel rostro...
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