Page 162 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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complicadas enfermedades a causa de la nutrición

               deficiente, o de la simple y brutal inanición. Y de

               todo culpábamos al Granjero.


                      Hammer y yo éramos tan sutiles como un muro

               de  cemento,  no  teníamos  educación  alguna,  y

               nuestra inteligencia era estrecha y afilada como la


               hoja  de  un  cuchillo.  De  noche,  bajo  nuestras

               mantas, nuestros sueños eran fuegos

                      de  cenizas  ardiendo  en  cavernas.  Recuerdo


               aquel día en que yo hacía de Granjero...

                      Dentro de mí, todas las crueldades posibles me


               daban  fuerza,  y  aún  así  no  podía  capturar  a

               Hammer. El hacía el papel de uno de los Viajeros.

               Representábamos  a  esos  hombres  con  capas  de


               colores brillantes, de dos metros de alto, con una

               crin sobre sus ojos de gato y los gestos arrogantes


               que permitía la libertad.

                      El  Viajero  Hammer  corría  por  las  retorcidas

               calles laterales del Barrio Vedado, se introducía en


               las esquinas, se ocultaba en un muro semiderruido

               hasta  que  yo  hubiera  pasado,  volvía  sobre  sus

               pasos, se ocultaba en las esquinas, a veces con mi


               mano  persecutoria  rozando  —pero  sin  lograr

               atraparlo—  su  cuello  peludo.  En  razón  de  cierta

               enfermedad  especial  que  había  surgido  en  esta


               parte de la ciudad durante varias temporadas, se la

               había cercado y estaba desierta a pesar del horrible


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