Page 31 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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que debe
tener una identidad, siquiera para usted
mismo— deberá recordar este punto durante todo
el resto del relato en caso de que yo olvide volver a
hacer la advertencia: en realidad, aun con la mejor
buena voluntad no puedo recordar con seguridad
lo que pasaba en aquel barco maldito hace veinte
años. Veinte años es demasiado tiempo. Soy
diferente, era diferente.
Pero aún hoy recuerdo lo que sentía ese
hombre diferente al leer esas cartas de Justine.
Puedo oír el susurro del papel sobre mi pecho,
aunque entonces estaba dormido.
Después de aquella siesta mi cabeza se sentía
mejor, quizá porque estaba llena con la mujer
llamada Justine. Me dije que era un idiota. Pero
habíamos estado casi continuamente en el mar
durante diecinueve meses, y el modo tan dramático
en que la correspondencia había llegado a mis
manos me impresionaba fuertemente. El sol se
ponía sobre el mar cuando subí al puente de mando
a inspeccionar el capitán automático, y el calor del
día iba desapareciendo.
Nuestra velocidad comenzaba ya a disminuir.
Sobre el horizonte, enfrente, aparecían los riscos de
la temible costa del sudoeste africano, donde el
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