Page 90 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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Se recostó a dormir. Por mi parte, a pesar del

               cansancio  estuve  despierto  hasta  mucho  después

               que  la  luz  del  día  se  insinuó  por  el  centenar  de


               agujeros de nuestro refugio.

                      En los días que siguieron fui aprendiendo más

               y  más  sobre  la  vida  de  los  Viajeros.  Aunque  la


               admiraba,  una  especie  de  temor  me  impedía

               sentirme parte de ella.

                      El mismo Jess nunca hacía ningún intento de


               ampliar  su  libertad,  aunque  ayudaba  a  muchos

               otros. Vivía su vida desesperada en el corazón del


               reino  del  enemigo.  Y  lo  mismo  hacían  sus

               seguidores más fieles. Algunos de los hombres —

               ahora           que         sus        rostros          se       volvían            más


               individualizados  y  menos  extraños  para  mí  supe

               que  eran  unos  veinticinco—  me  dijeron  que  era


               bastante  simple  seguir  en  libertad  en  tanto  se

               mantuvieran lejos de las aldeas y no se aventuraran

               por los caminos, todos ellos patrullados por robots.


                      —Además, los robots son tontos —afirmó una

               de las mujeres—. Al confiar tanto en sus máquinas,

               los Granjeros no comprenden cuánta libertad nos


               dan.

                      —  ¿Pero  qué  libertad  es  esta?  —gruñó  el

               hombre que estaba a su lado—. La libertad de morir


               lejos                  del                 médico                     y                de

               morirse  de  hambre  en  invierno.  Hace  un  par  de


                                                                                                         89
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