Page 86 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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mentalmente enferma.

                      En voz baja le dije:

                      —Fue  una  especie  de  alimento  envenenado


               que comí de niño en el centro de huérfanos de la

               ciudad. Un médico dijo que había afectado parte

               de  mi  cerebro  y  retina.  Lo  llamó  un  escotoma


               escintilante creo, y algo más que no recuerdo. Fue

               por eso que me arrestaron y tuve que servir como

               labrador; un día tuve una especie de visión cuando


               estaba en la calle, caminé en sentido opuesto al del

               tránsito  y  un  ómnibus  tuvo  que  desviarse  a  la


               acera. Por eso me sentenciaron a trabajar en la aldea.

                      Me respondió amablemente:

                      —Tendrá que llegar a ser uno de nosotros con


               la  mente  tanto  como  con  el  cuerpo.  Es  su  única

               esperanza  de  sobrevivir.  Tenemos  un  talento


               especial  para  reconocer  a  los  que  pueden

               traicionarnos.  Sabremos  cuándo  usted  se  habrá

               convertido  realmente  en  un  Viajero  en  cuerpo  y


               alma, y entonces podrá tomar una mujer y todos

               nos ocuparemos de usted, pase lo que pase; ningún

               Viajero de verdad deserta o traiciona a otro.


                      —No piense que voy a traicionarles; no soy de

               esa clase —dije con mal humor.

                      Con  calma  infinita  me  miró  a  los  ojos.  Su


               mirada  parecía  tan  aguda  como  si  fuera  a

               introducirse en mis pensamientos más íntimos.


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