Page 91 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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inviernos
pasé dos meses en una aldea al norte de aquí, a la
sombra de
la muerte. Fue un milagro que saliera con vida. Si
no fuera
por Nan no estaría aquí... Os digo que es bueno ser
un Viajero en esta época del año, cuando puede
verse el sol a través de estas nieblas malolientes,
pero cuando empiezan las
heladas... Ah, el invierno es cruel. Todos los
veranos desperdicio los días de sol pensando en los
de frío que nos esperan...
—Cuando vuelve la primavera todo se olvida
—dijo Jess—. De un modo u otro, los pájaros
siempre vuelven; por
más que los insensatos traten de matarlos,
vuelven de Rusia y de África y de Escandinavia. Y
todos esos venenos de semillas que ponen, y que
llegan a marchitar hasta la col más robusta, no
impiden que florezcan la vellorita y la ortiga y el
botón de oro Y nosotros los viajeros sabemos que
somos hombres de verdad cuando escuchamos el
canto del cuclillo, ¿no es cierto muchachos?
Aquella mujer, Nan, me atraía. Era más joven
que el hombre con el que dormía, más limpia que la
mayoría de ellos, y tenía unos maravillosos ojos
azules. Me acostumbré a acostarme cerca de ella
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