Page 187 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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sombría:  imágenes  y  ensueños  de  onduladas


            colinas  y  bosques  colgantes,  más  allá  imprecisos



            contornos  de  cerros,  y  a  lo  lejos  el  fulgor


            deslumbrante  de  la  hoguera  en  la  montaña,


            lanzando                 intermitentemente                          columnas                 de


            resplandecientes  llamas  para  luego  desvanecerse


            hasta un rojo apagado. Subíamos despacio en un


            carruaje,  y  hasta  mí  llegó  el  helado  soplo  y  el


            misterio  del  gran  bosque  que  nos  envolvía;  me



            parecía  estar  vagando  por  sus  más  profundos


            abismos, y percibía el rumor del agua goteando, el


            perfume de las hojas verdes y el aliento de la noche


            de verano. Al fin el carruaje se detuvo y a duras


            penas pude distinguir la forma de la casa, mientras


            esperaba  un  momento  entre  las  columnas  del


            porche. El resto de la velada fue como un extraño


            sueño, limitado por el gran silencio del bosque, el


            valle y el río.



              A la mañana siguiente, cuando desperté y observé


            a través del mirador de mi espacioso y anticuado


            dormitorio,  vi,  bajo  un  cielo  gris,  que  la  región


            rebosaba  todavía  misterio.  El  precioso  y  largo


            valle, con el río serpenteando allá abajo, cruzado


            por un puente medieval de piedra de bóvedas y


            contrafuertes; la clara presencia de las tierras altas,



            en lontananza; y los bosques que la noche anterior


            únicamente viera en sombras: todo parecía teñido

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