Page 255 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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de Sayce? Yo ya no le mando a nadie, el viejo se
está volviendo descuidado. ¿Se viene usted
conmigo a verlo? Me gustaría hablar con él.
Fuimos juntos a la botica. El viejo Sayce conocía al
doctor Haberden y estaba dispuesto a darle toda la
información que pudiera.
—Creo que desde hace varias semanas le ha
estado usted enviando al señor Leicester este
preparado que yo le receté —dijo el doctor,
entregando al viejo un pedazo de papel escrito a
lápiz.
El boticario se caló las gruesas lentes con temerosa
incertidumbre y sostuvo en alto el papel con
manos temblorosas.
—Ah, sí —dijo—. Por cierto, me queda ya muy
poco; es un medicamento más bien raro y hace
tiempo que lo tengo almacenado. Tendré que pedir
más si el señor Leicester sigue tomándolo.
—¿Me permite echarle una ojeada a ese mejunje?
—dijo Haberden, y el boticario le entregó un frasco
de cristal. Le quitó el tapón, olió el contenido y a
continuación miró al anciano de una manera
extraña.
—¿De dónde ha sacado usted esto? —le
preguntó—. ¿Qué es exactamente? Ante todo,
señor Sayce, esto no es lo que yo he recetado. Sí, sí,
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