Page 289 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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llenaría de horror y de temor, pero no habría razón
para que le cayera « antipático» . Por el contrario,
es del todo posible que si usted lograra quitarse de
la cabeza la noción de pecado, encontrara en el
pecador un compañero estupendo, y en poco
tiempo podría razonarse a sí mismo el sentido que
tiene su horror. Sin embargo, sería espantoso que
las rosas y los lirios cantaran súbitamente en el
próximo amanecer; que los muebles comenzaran a
moverse en procesión, como en el cuento de
Maupassant .
[4]
—Me alegra que vuelva a utilizar esa
comparación —dijo Cotgrave—, porque quisiera
preguntarle qué correspondencia tienen entre los
humanos esas proezas imaginarias de los objetos
inanimados. En una palabra: ¿qué es el pecado? ya
sé que usted me ha dado una definición abstracta,
pero me gustaría un ejemplo concreto.
—Le he reconocido que era muy raro —dijo
Ambrose, que parecía querer evitar una respuesta
tajante—. El materialismo de la época, que tanto ha
hecho por suprimir la santidad, ha hecho todavía
más por suprimir la maldad. Encontramos tan
agradable la tierra que pisamos, que no sentimos
inclinación por ascender o descender. Es como si el
erudito que decidiera « especializarse» en Tófet,
tuviera que limitarse a investigaciones puramente
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