Page 284 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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vida material para obtener sus perversos fines. Y


            permítame  decirle  esto:  nuestros  sentidos



            superiores  están  tan  embotados,  estamos  tan


            empapados de materialismo, que, probablemente,


            no lograríamos reconocer la verdadera maldad si


            tropezásemos con ella.


              —Pero…  ¿no  experimentaríamos  ante  la  sola


            presencia de un hombre malvado un cierto horror,


            un  terror  como  el  que  usted  sugirió  que



            experimentaríamos si un rosal nos cantara?


              —Lo  haríamos  si  tuviésemos  naturalidad:  los


            niños  y  las  mujeres  sienten  ese  horror  del  que


            usted  habla,  e  incluso  los  animales.  Pero  a  la


            mayoría  de  nosotros,  los  convencionalismos,  la


            civilización y la educación nos han dejado ciegos y


            sordos y han oscurecido nuestra propia razón. No;


            a  veces  podemos  reconocer  el  mal  por  su



            aborrecimiento  del  bien  (no  se  necesita  ser  muy


            penetrante para adivinar la influencia que dictó, en


            forma  absolutamente  inconsciente,  la  crítica  a


            Keats  en  la  revista  Blackwood),  pero  esto  es


            puramente  accidental;  y,  por  regla  general,


                                                                                            [2]
            sospecho  que  los  jerarcas  de  Tófet   pasan

            completamente  inadvertidos  o,  quizás,  son



            tomados,  en  ciertos  casos,  por  hombres  buenos,


            pero a lo sumo equivocados.





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