Page 355 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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fueron, en el estricto sentido del término, los
buenos amigos que un joven prudente suele hacer
en la universidad. Uno o dos tenían en mente la
abogacía, y dos o tres la administración pública;
pero la mayoría de ellos estaban vinculados a
coadjutorías y otros cargos rurales. Generalmente,
y por razones prácticas, no estaban en el ajo: no
eran hombres cuyos cuchicheos en las altas esferas
pudieran conducir a algo provechoso. Además,
aun en aquellos días, los deportes adquirían otra
vez importancia en los colegios mejor acreditados,
y en eso el joven Last quedaba categóricamente
excluido. Llevaba gafas con dos lentes partidas de
un modo raro: su incapacidad atlética era
terminante y total.
Después de mucho reflexionar, al principio pensó
fundar una pequeña escuela preparatoria en uno
de los suburbios prósperos de Londres; una
escuela diurna donde los padres pudieran
proporcionar a sus chicos una buena base desde el
principio por unos honorarios comparativamente
modestos, teniendo, no obstante, en sus propias
manos su educación. A menudo le había parecido
a Last que era cosa de bárbaros sacar a un
muchacho de siete u ocho años de su confortable y
afectuoso hogar para enviarle por las mañanas, con
el estómago vacío, a un extraño lugar entre poco
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