Page 360 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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fotógrafo. Last disfrutaba mucho en este lugar,
especialmente entre los actores, que le parecían
más geniales que los literatos. Sobre todo se hizo
amigo de uno de los actores, el viejo Meredith
Mandeville, que había conocido al anciano Kean,
era un fiable intérprete de los más modestos
personajes de Shakespeare, y se empeñaba en
contar chismes acerca de los primeros tiempos del
condado.
—Para empezar disponías de nueve chelines a la
semana. Cuando llegabas a quince chelines le
dabas a tu casera ocho o nueve y el resto lo tenías
para gastar. Te sentías como un príncipe. Y las
familias del condado solían venir a vernos a
menudo a la Habitación Verde: de lo más
agradable.
A Last le encantaba conversar con este amable y
anciano caballero, cuya plácida y cordial serenidad
no se había echado del todo a perder a causa de las
incalculables cantidades de ginebra que ingería,
vislumbrando una vida extrañamente alejada de la
suya propia: vagabundeo, inseguridad, malas
rachas, y jolgorio; y, como fondo de todo, el
encendido murmullo del escenario, voces
profiriendo cosas tremendas, y la sensación de
moverse en dos mundos. El anciano, por su parte,
no había sido especialmente próspero o
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