Page 474 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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ellos siguieron oyendo el estremecedor sonido de
la campana durante varios días, incluso semanas,
a partir de aquel domingo por la mañana. Pero,
desde entonces nadie ha vuelto a ver el altar ni el
cáliz, ni ha vuelto a oír la campana, al menos
manifiestamente, sólo en sueños, dormidos o
despiertos. Ni volvieron a verse forasteros en el
mercado de Llantrisant, ni en los lugares solitarios
donde ciertas personas, agobiadas por grandes
pesares, los habían encontrado alguna que otra
vez.
Sin embargo la gente del pueblo nunca olvidó
aquella visita. Muchas cosas sucedieron en los
nueve días que no se han anotado en esta
relación… o leyenda. Algunas fueron
insignificantes, aunque bastante extrañas en otros
tiempos. Así por ejemplo, un hombre del pueblo
que tenía un perro feroz, que siempre estaba
encadenado, descubrió un día que la bestia se
había vuelto dócil y mansa.
Y algo todavía más extraño: a Edward Davies, un
granjero de Lanafon, lo despertó una noche un
extraño aullido en su patio. Miró por la ventana y
vio a su perro pastor jugando con un enorme zorro;
se perseguían por turnos, derribándose el uno al
otro y « haciendo cabriolas como nunca había visto
nada igual» , según afirmó el asombrado granjero.
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